La
bicicleta azul metálica esperaba para rodar su nueva vida . El caminante
preparó su equipaje y se dijo: “Caminante no hay camino, se hace
camino al andar” y colocando el sillín de su amiga le susurró :“Todo comienza
por un sueño, estas dos bolsas amarillas llevarán mi vida en
este viaje".
La bicicleta y él emprendieron la travesía, cruzaron muchas fronteras;
dejando la huella de su rodaje. El caminante descubrió con su bicicleta lo que
significa ser inseparable. Cada mañana fijaba los ojos en ella, con
cariño comprobaba su ropaje, la amistad crecía y a ratos parecía que
su manillar le hablaba, “Nunca te abandonaré”: le susurró aquella vez que en el
bus la montaba.
A los pocos meses la bicicleta adquirió la misma forma del viajero,
“Dame vida” :le decía bajito a su amigo, "Préstame tus ojos para ver
aquellas montañas tan altas”.
El viajero y la bicicleta no entienden de destinos, siguen los
pasos de la belleza que recorren juntos en aquellas noches estrelladas.

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